28.12.06

Balance 2006

Dentro de poco, cambiamos el 6 por el 7.. y quizá ya vaya siendo hora de mirar hacia atrás, como hago cada año… para ver lo que ha habido de bueno, y lo que ha habido de malo, lo que he aprendido, y lo que no hace falta aprender. Éste año, especialmente… creo que destacará por encima de otros, por que las cosas positivas han sido más que las negativas.

Negativas
Un enero, frío, oscuro y triste. Donde mi única motivación fue salir adelante como fuera. Aún así, aprendí mucho de la situación, cosas sobre mí, sobre los demás y las relaciones humanas. Y aunque el mundo sigue siendo de color rosa, por encima de todo ahora sé que nadie es imprescindible para nadie.

Los estudios: Los de enero, ya ni comentarlos… porque obviamente no estaba mi cabeza amueblada para estudiar. Y en julio, volví a suspender y a no presentarme a alguna que otra asignatura. Pero este año que viene no volveré a hacerlo. Llevo ya desde octubre portándome muy bien y sin faltar a clase. Y en 2007, acabaré la carrera aunque tenga que buscar la motivación debajo de las uñas de los pies.


Trabajar en RENFE… a través de dos empresas diferentes. He estado a punto de no ponerlo como negativo. Pero reconozcámoslo. No ha sido el trabajo de mi vida, y aunque me ha aportado algún beneficio económico (me pagaban… pero no mucho), a parte de tiempo para pensar, leer y escribir, no tenía mucho más. Aún así, he aprendido también como funciona una gran empresa obsoleta, he aprendido a lidiar con pasajeros quejosos (y con razón) y ahora me sé de memoria los horarios, tarifas y todo lo relativo a las líneas de cercanías.


Positivas
Parece que queda muy lejos, pero de febrero a julio estuve haciendo las prácticas de radio en el “minoria absoluta”. Y fue una experiencia inolvidable. Ver como se resuelven problemas del directo cada día, fijarte cada día en unos de los mejores profesionales de cataluña… no tiene precio. Lamento, eso sí… no haber seguido en mayor contacto con ellos después de las prácticas. Pero es que soy un desastre. A ver si lo remedio antes de que finalice el año, y así acabará la lamentación.


El mismo sujeto que provocó que enero fuese horrible, también ha provocado que el resto del año fuese feliz, interesante, divertido, y con momentos de ternura y pasión. Un apoyo constante y sincero del que me enorgullezco de tener. Soy un poco repetitiva, pero cada día me hace entender muchas cosas sobre mí y sobre como funcionan las relaciones. Vamos, que no hay forma de aburrirse.


Después de un largo paréntesis de sequía mental. Me he animado bastante y he conseguido escribir cosas que me gustan bastante y hasta me he atrevido a publicar en este blog o en Sedice. Lo atribuyo el mérito al empujón que me dieron en el curso comprimido de escritura creativa que hice en verano. Pero también porque canalizar los sentimientos, sueños, ilusiones, miedos y odios, por escrito me ha ayudado mucho. Y me hace más feliz.

Soy una persona mucho más independiente des de que voy motorizada con mi propio vehículo. Por fin, después de apuntarme en la autoescuela en el 2001… 4 años largos después me animé a intentarlo en serio, y por fin, en abril de 2006 conseguí sacarme el carnet. Después gracias a que tuve mucha suerte, conseguí un coche de gratis, que si me aucerdo de apagar las luces, me lleva donde quiero y cuando quiero, y no dependo de mi papá (hola Pa!) ni del señor tren, ni del señor autobús.

Por último, este diciembre ha sido de locura. Cuando me había estancado laboralmente en un trabajo fácil pero que no me aportaba demasiado. Surgió la posibilidad de cambiar de trabajo: mejora cualitativa (porque al menos tiene algo que ver con la comunicación), mejora salarial, y hasta tengo tiempo para seguir escribendo y leyendo (això és tot des del centre d'operacions d'ACESA... bona tarda!)



Supongo que el último positivo es el proyecto de irme de casa. No me voy porque no soporte la convivencia en mi casa (aunque a veces… jajaja) sino porque como persona más o menos adulta deseo evolucionar (reichimón.. evoluciona a reichitrooooon.. vale. Ya está raquel). Da miedo. Pues si. Pero seguro que todo el mundo que se enfreta a lo desconocido, le pasa.


Pues eso es todo.

Creo que al año 2006 le pongo un 8.

18.12.06

los invasores coloraos

No pretendo que cunda el pánico entre la población, pero creo que se prepara para el proximo 24 de diciembre de 2005 por la noche un ataque en masa a la población catalana (no he podido comprovar la magnitud de la conspiración, pero no me extrañaría que el resto de España, o incluso del mundo!, estuviera también en peligro.. así que os recomiendo extremar la vigilancia).


No sé si este medio es seguro, porque no sé como estos seres se comunican... ni siquiera estoy segura de conocer al verdadero enemigo. Tengo dos teorías (dos línias de investigación): La primera me conduce a pensar que son seres individuales que se comunican a través de ondas elestromagnéticas en una frecuencia que un cacharro humano no puede llegar a captar fácilmente; La otra teoría, es que actuan en grupo controlados por una sola mente. Algo así como las abejas, o como la reina colmena de la saga de Ender (http://www.tercerafundacion.net/biblioteca/ver/ficha/364). esta mente puede ser humana (lo cual nos puede llevar a pensar que esta invasión navideña es producto de un psicópata o forma parte de una conspiración empresarial de origen chino o tailandes a gran escala) o no-humana (no me atrevo a especular sin tener pruebas tangibles pero podría ser algún tipo de evolución de orígen electrónico, como las máquinas que esclavizan a la humanidad en Matrix o una inteligencia no terrestre).

Estos seres se encuentran a día de hoy colgados de las fachadas de vuestros vecinos o de las vuestras propias. No sé como han llegado allí. Tal vez lo hicieron por su propio pie o se ganaron la confianza (usando oscuras estrategias que me duele imaginar) de ciertos conciudadanos que los colgaron de sus propias ventanas y balcones. Pero que importa... Ya es tarde, los invasores colorados cuelgan individualmente o de tres en tres de escaleras o cuerdas. Los podremos conocer por su indumentaria roja con algodón blanco en los dobladillos y un ridículo gorro a juego, botas negras y largas barbas blancas. Los muy inteligentes, se hacen pasar por ancianitos alegres y se quedan paralizados durante horas y horas... Quietos, hasta que llegue la hora de la invasión!

Pero entonces será ya demasiado tarde... y quien sabe lo que será de nosotros cuando llegue el momento.


Yo ya he cumplido mi misión... si yo tuviera un viejecito colgado de la ventana, esta Navidad yo no dormiría tranquila.

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recuperado de mi antiguo space (c)raquel lozano álvarez

10.12.06

una nueva etapa

Esta semana he estado muy out. La semana pasada, inesperadamente, cambié de trabajo de un día para otro. fui a la entrevista un lunes, y al martes ya empecé a trabajar en el otro sitio. Seré mileurista (porque antes no llegaba ni de coña a tan numeroso grupo de personas), el horario es un poquiiiiiito mejor, mis compañeros de trabajo.. bueno, que decir de ellos jajaja, y lo más importante: es lo que he estudiado! así que ya puedo decir con la boca grande: soy locutora de radio (aunque sólo sea para dar las noticias del tráfico....)

Así que como es frecuente en mi, este cambio radical en mi vida (bueno, radical, radical... soy un poco exagerada...) me a alterado un poco. Estoy super feliz, y hasta tengo más ganas de hacer cosas. A ver cuanto dura :P (siempre tan positiva...)


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Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace.
Jean Paul Sartre (1905-1980)

29.11.06

He perdido mi Tiempo

¡Estoy harta de perder mi Tiempo! Mi Tiempo se escapa continuamente al mínimo descuido. Cuando miro la televisión, en el trabajo, en la universidad, cuando miro las musarañas… Lo cojo entre las manos y se esfuma como humo. Lo meto en el bolsillo, y se escurre como agua. Lo guarda en una cajita… y desaparece.
Siempre que lo necesito, no lo encuentro. ¡Y ya me dirás que hago yo sin mi Tiempo en el mundo de locos que vivimos! Por suerte casi siempre sé donde localizarlo: recogidito entre las hojas de la agenda, aterrorizado delante del ordenador o perdido entre las estanterías de libros.

¡Oh! ¡Ya he vuelto a perderlo! ¿Dónde lo encontraré esta vez?

24.11.06

Al mal tiempo, buena cara



El día amaneció de perros. Y ella despertó en concordancia. De malhumor y dolida con el mundo por tener que vivir un jueves gris en lugar de un radiante sábado, se fue a la cocina a tomar el desayuno. Pero se había quedado sin chocolate y el pan estaba duro. En cuanto a la ropa que pensaba ponerse, no se había acordado que estaba sucia y arrugada. El gato no paraba de maullar y restregarse entre sus piernas y para empeorarlo todo… En la radio comunicaban que había habido un accidente y el tráfico estaba peor que nunca.

Se fue al baño y con el jabón y la esponja, se borró la cara amargada que llevaba y se pintó una de nueva donde lucía una gran sonrisa.

Ahora ya estaba preparada para salir a la calle y encarar un nuevo día.

un poco de agua porfavor


Estoy pasando por una leve sequía mental. Alguien me puede regar por favor?

No sé si es el frío que ha entrado en mi cuerpo y me ha helado las neuronas, o la angustiosa sensación de tedío que me asalta cada dos metros.


Hecho de menos la calor vital, el sol sobre mi cuerpo y el color del verano.
La arena de la playa chamuscando mis pies descalzos.
Las camisetas de tirantes, las minifaldas y las sandalias.
Quiero que vuelva el cielo azul y las nubes de algodón.
Que vuelvan las cerezas, las sandías y los melones de postre.
Quiero luz....

Bueno... sólo quedan 4 meses para que vuelva el buen tiempo.

5.11.06

La frecuencia de tus pensamientos

Normalmente en el tren, escucho música alegre para despertar. Pero las monótonas noticias del boletín horario me animaron a cambiar de emisora. De repente, el buscador automático se paró en el 85. Extraño, ya que mi radio empezaba en el 87.5. Mis cascos transmitían el silencio que contiene una caja llena de secretos. El leve zumbido que oía al principio, se transformó en susurros de palabras inconexas, de frases sin terminar, y de músicas infinitas. Mantuve el aliento, absorbiendo cada uno de los sonidos que se agolpaban en mi cabeza. Miré a mi alrededor, y entendí que cada uno de los viajeros que me acompañaba, era el emisor de los sonidos que me llegaban: La señora mayor canturreaba “angelitos negros” de Machín; El señor de corbata, cavilaba la mejor manera de abordar un aumento de sueldo a su jefe; La chica hippie de la mochila repasaba la noche anterior que había pasado con su novio. Me fijé en un hilo en concreto lejano y con interferencias. Era una sucesión de palabras y silencios, abstractos e incoherentes, propiciados por la ira o la tristeza o la melancolía. O quizá todo a la vez. Qué sé yo. Intenté averiguar quien emitía esa introversión. Caminé por el tren, perdiendo y recibiendo nuevas señales, y buscando la mejor recepción de ese pensamiento. Hasta que al fin lo capté. Joven, ojos ausentes y vacíos. Llevaba los cascos de un mp3 apagado. Él, sus pensamientos y yo. Me senté a su lado a escuchar y sentir su atrayente discurso. De repente, nos metimos en un túnel y perdí la señal. Moví el dial de la radio adelante, atrás… pero nada. Al salir del túnel volví a buscar la emisora con la esperanza de encontrar la mágica miscelánea de sonidos. Anhelando recuperar su hechizante hilo. Pero sólo encontré zumbidos y silencios. Había perdido para siempre la frecuencia de su pensamiento.

23.10.06

El pinar

El pinar

Físicamente estaba en el aula, pero mi cabeza estaba en otra parte. La voz del profesor me llegaba como un murmullo monótono y cansino. Las letras blancas en la pizarra verde se mezclaban difuminadas. Quizá llevaba demasiado tiempo sin pestañear. Desconecté completamente de la clase, y me encontré soñando que me hallaba al lado de la autopista por la que paso cada día para ir a la universidad. Miré el desolado pinar que se encontraba frente a mí: seis hermanos dejados de la mano del hombre entre un camino de asfalto y un bosque de edificios de cemento. En las ramas más altas, había dos pájaros hablando de sus cosas. Y un poco más abajo, una lagartija tomando el sol. Por el tronco, corrían en fila india las rojas hormigas. Y una mariposa extraviada revoloteaba de cardo en cardo. En un cerrar de ojos, me di cuenta, que todo el mundo estaba recogiendo sus cosas. Cogí la carpeta y el bolso y salí distraídamente de la clase. Instintivamente llegué al coche y de forma mecánica empecé a conducir hacia mi casa. Pasé por la hermosa escultura de la salida de la universidad, la gigantesca rotonda, la farola decorada con flores en memoria de algún muerto en accidente, por la piedra en la colina con forma de sillón y al acercarme al pinar, vi a una persona frente a él. Justo dónde yo había estado esta mañana. Reduje la velocidad para no confundirme pero a pocos metros no tuve ninguna duda. Me reconocí.